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Rompiendo las barreras del perfeccionismo.

  • Apr 24, 2017
  • 2 min read

¡Lánzate ya!

Llevo mucho tiempo trabajando en un proyecto empresarial al que llamé RoMelik Consulting; al comienzo pedí consejos a varias personas sobre qué pensaban de mi modelo de negocios y qué me sugerían para que este fuera uno exitoso, según lo tenía planeado. Las personas a las que consulté me dieron mucha información valiosa y consejos interesantes sobre cómo trabajar las redes sociales, el mercadeo, el servicio al cliente y muchas cosas más. En mi afán por desarrollar mi proyecto empresarial tal cual me lo sugerían y con las altísimas expectativas que tenía en mente, traté de perfeccionar todos y cada uno de los detalles. Esto me llevó a gastar mucho dinero, a perder tiempo incalculable pensando en cómo hacer las cosas “perfectas” para que fueran del agrado de los clientes y resultó en miles de oportunidades desaprovechadas. El tiempo pasaba y yo seguía perfeccionando mis servicios sin generar ningún tipo de ganancias (económicamente hablando). Eventualmente, la frustración fue atacándome y decidí ponerle una pausa a mis deseos de emprender para buscar un trabajo con el cual generar ingresos. No fue hasta que tuve un accidente muy grave (que casi no la contaba) que entendí que “done is better than perfect” (vale más algo hecho que perfecto). Mi primer encuentro con esta cita fue uno muy casual en una lectura sobre emprendimiento, pero quedó marcada en mi mente y la hice parte de mí. En esta nueva realidad que me ha tocado vivir luego de mi accidente, me he dado cuenta de lo frágil que es la vida y lo valioso de cada segundo que pasamos con ella. Es por esto que tan pronto sentí que había recuperado la mayor parte de mis habilidades físicas y emocionales me prometí a mí mismo que nunca más iba a dejar una tarea inconclusa en mi vida, que me lanzaría aunque no esté “perfecto” y que los ajustes los haré en el camino. A veces se nos va la vida tratando de hacer algo perfecto y nos privamos de disfrutar las maravillas del camino. Hoy publico mi primera columna (uno de mis proyectos puestos en pausa) y les digo que estoy listo para comerme el mundo, porque ya no voy a perder más mi tiempo en pensar si algo sale perfecto y me enfocaré en hacer que las cosas sucedan. Esto no me lo enseñaron en la universidad, ni lo aprendí por cabeza ajena, esto me lo ha enseñado la vida misma y en esta segunda oportunidad no hay quien me detenga. Si tienes un proyecto que quieres poner en marcha hazlo, no tengas miedo, yo te aseguro que poco a poco irás mejorando y el resultado será más grande del que alguna vez pudiste imaginar. Yo siempre he dicho que el cielo no es el límite, porque los astronautas no se limitaron y llegaron a la luna. Acompáñame en esta nueva aventura por medio de mis redes sociales bajo @romelikpr y no olvides dejarme tus comentarios y sugerencias. Sigue siempre tu corazón y recuerda que nunca es tarde, motívate y emprende...

 
 
 

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Sobre el autor

Héctor A. Caraballo Reyes, fundador de RoMelik Consulting, es un joven emprendedor con más de 10 años de experiencia en el mundo de los negocios. Héctor  ha cursado estudios en Puerto Rico, Estados Unidos, Francia y Costa Rica y cuenta con un grado de Bachillerato en Gerencia con especialidad en Recursos Humanos y un Máster en Negocios Internacionales con especialidad en Latinoamérica. Comenzó en los negocios a temprana edad, abriendo su primera tienda a los 11 años. En el año 2015 fundó RoMelik Consulting como parte de una de sus metas empresariales. Si quieres saber más de él escríbenos en la sección de comentarios.

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