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Emprende sin miedos

  • May 1, 2017
  • 4 min read

Los hábitos y los miedos son algo con lo que muchos emprendedores luchamos al comienzo de cada proyecto que emprendemos. Cuando hablo de hábitos, me refiero a esas pequeñas cosas que hacemos mal (o no tan bien), pero que de tanto repetirlas se han tornado habituales para nosotros. Por ejemplo, quejarnos de que las cosas en el país están malas y que por eso la economía no va a crecer y no existen oportunidades; el decir constantemente que estamos en crisis; y el culpar a otros de nuestros errores y problemas… las excusas constantes. Muchos de estos patrones nos llevan a sentir pena o lástima a nosotros mismos y pueden hacernos caer en un ambiente de mediocridad en el que no busquemos opciones de mejoramiento. Volviendo a los miedos, estos nos limitan de lograr tanto y nos hacen pensar que no somos capaces. ¿Alguna vez te has puesto a pensar cómo piensan las personas exitosas? ¿Crees que el camino de estos al éxito fue regalado y sin esfuerzos? Te cuento que todas las personas exitosas, TODAS, son iguales que tú y yo. A estos les distingue que se atrevieron, no tuvieron miedos y se arriesgaron. Existe una ley en los negocios que dice que “a mayor riesgo, mayor ganancia” y nada más cierto. Ahora, usted puede estar pensando que si a mayor riesgo, mayor ganancia, también será mayor la pérdida si no sale bien. Ese argumento puede ser válido si usted ve los fracasos como pérdidas y se si rinde fácilmente. Cuando ves los fracasos como oportunidad de obtener experiencia y aprendizaje, esto no te afectará tanto. Brian Tracy dijo que “el fracaso es un requisito para el éxito; si quieres triunfar rápido duplica el número de tus fracasos”.


En mi vida me ha tocado emprender en varios momentos y en diferentes circunstancias. De pequeño, cuando apenas tenía 10 años, mis padres perdieron sus trabajos. Primero cerraron el hospital donde trabajaba mi madre y la familia perdió ese ingreso. Unos meses más tarde mi mamá comienza a trabajar en otro lugar, pero entonces fue mi padre quien quedó desempleado por alrededor de unos meses. Fueron tiempos muy difíciles, el golpe económico en mi hogar fue uno devastador, al punto en el que quedamos en banca rota y casi perdemos todo. En ese momento fue que sentí que debía emprender y comencé en el mundo de los negocios. De pequeño siempre fui fanático de las artes marciales, particularmente del karate. Llevaba tiempo tratando de encontrar una academia de karate y fue justo en el momento de la crisis económica familiar que encontré el lugar perfecto para practicar mi deporte favorito. En ese momento, me propuse emprender y decidí que si quería tomar mis clases de karate, era mi responsabilidad el cubrir los gastos que eso incluía. Es entonces que nace mi primera idea de negocios, montar una tienda de dulces. Mi abuelo fue mi primer socio e inversionista, el que creyó en mí y motivó a que mi espíritu empresarial creciera. Abuelo me construyó una mesa, me regaló $50 y me compró una nevera para almacenar dulces fríos y refrescos. En ese momento yo no tuve miedo, me atreví a emprender y el resultado fue un éxito total. La tienda de dulces generaba lo suficiente para cubrir los gastos de mis clases de karate, los gastos escolares míos y de mi hermana y sobraba dinero para otros gastos.


En otro momento de mi vida, formando parte del equipo nacional de karate en el Comité Olímpico de Puerto Rico, me tocó representar a mi país en una competencia panamericana en El Salvador. Además de pelear mi categoría, fui elegido como el peleador que representaría a Puerto Rico en la competencia “open”, una categoría en la que eligen sólo un competidor destacado por país sin tener en cuenta el peso o la edad de este. Ser elegido para competir en esa categoría es un gran honor y al mismo tiempo una gran responsabilidad (sientes que tienes a todo tu país sobre tus hombros) que acepté y me preparé para dar lo mejor de mí. Llegado el momento del combate, estaba bastante nervioso, pero nunca olvidaré las palabras que mi entrenador, Félix Rivera, me dijo: “ellos tienen dos manos, dos piernas y un cerebro al igual que tú, aquí lo que vale es la voluntad y la valentía. El entrenamiento físico ya tú lo tienes, ahora te toca poner de tu parte y salir a ganar esa pelea”. Al igual que en esa pelea me toca… NOS TOCA, tener voluntad y valentía para salir a ganar en los negocios y en la vida.


Muchas veces dejamos pasar oportunidades por miedo y caemos en las trampas de los malos hábitos para justificarnos. En lugar de dar excusas, repartir culpas, victimizarnos y fijarnos en los problemas, tenemos la obligación de enfocarnos en las soluciones y de tomar las decisiones que aporten positivamente a nuestras vidas. Pregúntate, si al momento de morir sentirás orgullo de tu paso por la vida o si en cambio sentirás curiosidad y hasta arrepentimiento por no haber emprendido esa aventura o proyecto que siempre quisiste. La vida se trata de tomar riesgos, como dice la canción, vivir es lo más peligroso que tiene la vida. Así que si ya estás vivo(a) estás en peligro, deja la pendejería a un lado y atrévete, hazlo, lánzate ya. Emprende ese proyecto que tanto deseas, renuncia a ese trabajo que odias, sal de esa relación desastrosa que te limita y olvídate por completo de lo que te digan los demás. Cuando uno se libera de los miedos y los estigmas sociales, logra cosas extraordinarias. Como dice la cita popular: “Al principio te llamarán loco por hacer lo que realmente quieres hacer, cuando lo consigas te dirán ¿Cómo lo hiciste?".


Hoy te reto a que emprendas algo diferente, algo que te motive, te apasione y te haga feliz. Rodéate de personas que te motiven, que sean sinceras contigo y que te inspiren a seguir adelante. Si sientes que quieres emprender ya y necesitas ese apoyo, déjame saber en los comentarios o escríbenos tu opinión o sugerencia a info@romelikpr.com. Forma parte de la discusión en nuestras redes sociales buscándonos bajo @romelikpr. Como siempre les digo, el cielo no es el límite; los astronautas no se limitaron y llegaron a la luna…

 
 
 

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Sobre el autor

Héctor A. Caraballo Reyes, fundador de RoMelik Consulting, es un joven emprendedor con más de 10 años de experiencia en el mundo de los negocios. Héctor  ha cursado estudios en Puerto Rico, Estados Unidos, Francia y Costa Rica y cuenta con un grado de Bachillerato en Gerencia con especialidad en Recursos Humanos y un Máster en Negocios Internacionales con especialidad en Latinoamérica. Comenzó en los negocios a temprana edad, abriendo su primera tienda a los 11 años. En el año 2015 fundó RoMelik Consulting como parte de una de sus metas empresariales. Si quieres saber más de él escríbenos en la sección de comentarios.

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